viernes, 23 de septiembre de 2011

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA: EL NEXO MINERO AGROPECUARIO

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA: EL NEXO MINERO - AGROPECUARIO

La minería como industria madre de industrias, es identificada habitualmente por su aporte a la industria de metales y en los últimos tiempos a la industria eléctrica y electrónica. Sin embargo hay una aplicación muy importante que tiene que ver nada más y nada menos con la producción de alimentos, tanto en la cantidad como en la calidad de los mismos y es la denominada “minería para la producción de fertilizantes”.

Los minerales, son parte de todo lo que nos nutre y alimenta, el hierro, calcio, magnesio, zinc y otros están en las carnes, frutas y verduras y todos ellos vienen de la tierra a través de un proceso de “extracción minera” microscópica y natural, mediante complejos procesos biológicos y en un equilibrio tan fantástico y asombroso, como el misterio de la vida misma.

Hoy la sobre-población del planeta lleva a la sobre-explotación de las tierras y ese delicado equilibrio tiende a romperse día a día. Es así que la tecnología estudió los diferentes procesos a fin de buscar restablecer ese equilibrio, por los resultados económicos tan buscados, como por el bien de las generaciones futuras y ese equilibrio sólo se logrará regresando a las fuentes, las que nos dan los minerales y por ende a la minería que nos provee de los mismos.

En la agricultura moderna, la fertilización tiene una evolución tecnológica muy importante, es así que lo que hoy en día se maneja es una interacción entre todos los recursos basados en el aporte de elementos imprescindibles: macro nutrientes, micronutrientes y bio-fertilizantes, inclusive disminuyendo gradualmente la aplicación de químicos.

La investigación tecnológica, ha demostrado fehacientemente que la fertilización tradicional de alta carga de nitrógeno no es suficiente de ninguna manera y que los fertilizantes químicos de rápida disolución generan en muchos casos, efectos adversos sobre el medio ambiente, tales como la eutrofización, que sufren muchos países desarrollados.

Los elementos esenciales para el crecimiento y desarrollo de los cultivos agrícolas y para todos los seres vivos en general son clasificados como macro nutrientes y micronutrientes.

Los macro nutrientes son los consumidos en mayor cantidad por los cultivos, hablamos así del fósforo, potasio, nitrógeno, calcio, azufre y magnesio.

Los micronutrientes son tan importantes cualitativamente en la nutrición vegetal como los macro nutrientes, pero su consumo es menor en términos cuantitativos, estos son manganeso, zinc, boro, cobre, molibdeno, níquel y cobalto.

¿Cuál es la situación de Bolivia en este contexto de orden mundial? Por una parte Bolivia está a la zaga de la producción agropecuaria y paradójicamente, Bolivia cuenta con todos los recursos para abastecer nutrientes agropecuarios a su producción e inclusive para abastecer a otros países.

Bolivia debería estar aportando a sus 2,2 millones de hectáreas bajo cultivo, algo más de 330 mil toneladas anuales de fertilizantes, esto solamente para mantener el equilibrio de los mismos, esto es únicamente para reponer lo que los cultivos extraen, sin embargo se aplican únicamente alrededor de 40 mil toneladas.

En el año 2008, Bolivia importó 27 mil toneladas de fertilizantes, y se estima que otras 12 mil
ingresaron de contrabando, estas casi 40 mil toneladas significaron la salida del país de unos 30 millones de dólares y esto sólo cubre algo del 10% de lo que se le está quitando a los suelos, es decir el desbalance relativo al desarrollo sustentable agrícola de Bolivia es de casi el 90%.

En el mismo año, Bolivia importó fertilizantes conteniendo 1500 toneladas de cloruro de potasio, cuando en el Salar de Uyuni y otros, se cuentan con reservas para abastecer estos requerimientos por decenas de años.

En el mismo año se importaron fertilizantes conteniendo fósforo en una cantidad del orden de las 6000 toneladas de P2O5. Mientras tanto alrededor de 5 millones de toneladas probables de fosfatos, diseminados en 11 manifestaciones reconocidas, esperan que políticas estratégicas de desarrollo les den la posibilidad de abastecer el mercado boliviano y de desarrollar la agricultura boliviana, en definitiva, alimentar al pueblo boliviano.

Fósforo, calcio, potasio azufre, manganeso, zinc, boro, molibdeno, cobre y níquel, están todos diseminados en la rica geografía de Bolivia y en cantidades más que suficientes para desarrollar la agricultura, tanto de su país e inclusive como para exportar a países vecinos.

Definitivamente ningún país de América Latina cuenta en su territorio y a sólo algunas decenas de kilómetros de distancia, con el espectro total de nutrientes y micronutrientes requeridos para la fertilización moderna y por ende para la producción de alimentos.

Vale la pena recordar que no existe en Bolivia, actualmente explotación industrial de fosfatos,
magnesio, manganeso, níquel, molibdeno o potasio, es decir, todos estos recursos se encuentran en estado vírgen, a esto podemos sumar que cantidades importantes de zinc y boro salen de Bolivia anualmente sin ningún valor agregado.

La industria minera, está en este caso más que nunca al servicio de la humanidad, mejorando la productividad y calidad de los alimentos, que primigeniamente, vienen del mayor recurso natural de todos, el suelo.

No debemos olvidar que Bolivia fue, es y será un país minero, pero los tiempos modernos requieren una minería de espectro y visión amplia, que debe aprovechar de todos sus recursos, que de valor agregado a favor de su gente, a cientos de miles de personas que viven de la minería y Bolivia cuenta con recursos para que muchas generaciones más vivan de la Minería.

Justamente en el área de la fertilización, es donde hay un gran potencial minero virgen y donde más cerca está la minería del medio ambiente y de la calidad de vida de la gente, a través de la alimentación.

Mauricio A. Heit
Consultor de Proyectos Minero Metalúrgicos
Presidente de Procesos Metalúrgicos SA
Presidente de Procesos Agropecuarios SA

miércoles, 21 de septiembre de 2011

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA PARTE 1

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA:

INVERSIONES EXTERNAS y DESARROLLO INTERNO

En los últimos tiempos se difunden en Bolivia noticias esperanzadoras sobre la inversión extranjera en el sector minero. Se reciben continuas visitas y algunas ya en tono de visitas permanentes, principalmente desde países de Oriente y China en forma superlativa.

Es común leer y escuchar información sobre visitantes que proponen “comprar todo”, todo es poco, todo volumen es pequeño, enormes contratos, en general incumplibles por la falta de financiamiento y la falta de infraestructura y aún en algunos casos por la falta de volumen de recursos, son ofrecidos para comprar toda la madera, todo el hierro, todo el cobre, todo el zinc, toda la soya, etc.

Sin ánimo de desalentar sobre las perspectivas de estos consorcios, en muchos casos estatales, cabe realizar algunas reflexiones sobre los aspectos económicos, de desarrollo y por qué no, desde el punto de vista humano y social, aspecto en el que quiero aclarar que a lo sumo puedo definirme como aficionado.

¿Qué gana realmente Bolivia desde el punto de vista del desarrollo con este esquema de vender “todo lo que se produzca”?. Permítaseme decir que esto tiene un valor muy relativo en relación a la multiplicación de bienestar a todos los bolivianos. Vender maderas en bruto, soya en granos y minerales en bruto o en el mejor de los casos como concentrados, definitivamente no genera bienestar en forma masiva, aunque seguramente alguien dirá, “mejor eso que nada”.

Claro, puede ser mejor vender recursos no renovables a precios insignificantes para el desarrollo del país?, cuando no hay más alternativas sí, pero muchos creemos que si las hay.
Es complicado matemáticamente calcular cómo ese estaño, cobre o zinc, inclusive plata, que salen de Bolivia con un mínimo valor agregado, regresan de China, Japón o Corea, con su valor multiplicado decenas de veces, convertidos en una variedad de aparatos electrónicos de dudosa necesidad tales como mp3, 4, 5, mp “algo” y reproductores de los más diversos tipos de discos, variedad de teléfonos celulares que son a la vez TV (en blanco y negro y en una mínima e inútil pantalla) y muchos etcéteras más.

Estas empresas vienen sólo a comprar materias primas y eso debe ser tomado en cuenta, sin ánimo de sentenciar, digo que en general no vienen a hacer inversiones para producción local. Además vienen como parte de políticas muy firmes a vender productos de sus países. De las docenas de grupos que están buscando diversos minerales y materias primas en Bolivia no hay quienes vengan a instalar una planta de producción de televisores, celulares, ni mucho menos; si, Bolivia es un mercado chico y no se pueden hacer muchas cosas, la historia de la macroeconomía lo dice y es “palabra santa”, nada que hacer al respecto, se dirá.

Una o dos plantitas de refinación de zinc y de plata, que recuperarán el indio que se va gratis de Bolivia por toneladas cada año desde siempre (el precio del indio al día de hoy es de 640 dólares por kilogramo en el mercado internacional), comenzarían a aliviar la situación de la minería boliviana, la cual, más allá de cualquier proyecto, sigue siendo mayoritariamente minería de supervivencia, en la cual miles y miles de mineros luchan en los socavones, sólo por lograr el sustento diario de sus familias.

Es un hecho simplemente probado, que esos mineros no solamente pagan con su trabajo el transporte de los minerales hasta las plantas concentradoras, además de las ganancias de las comercializadores, sino también los transportes hasta Oriente o Europa, para no poner más nombres a países que puedan sentirse ofendidos. La minería artesanal debe poner los recursos en la casa de estos visitantes, “compradores de todo”, si quiere hacer “negocios”.

Permítaseme la insistencia…..para que luego estos recursos regresen no sólo a Bolivia, sino a toda Latinoamérica como productos intermedios en algunos casos, y mayormente como “cachivaches” tecnológicos, que corremos a comprar deslumbrados tan pronto llegan a nuestros mercados informales.

Me interesa dar un ejemplo de la ilógica del subdesarrollo: En el sur de Bolivia hay interesantes reservas de plomo en los distritos mineros de Salo, Esmoraca, Tupiza y otros, los cuales no son explotados por el bajo nivel de plata, ya que dados los fletes y la falta de plantas hacen inviable explotar los mismos para llevar a comercializar a Oruro (600 km. aprox.). Por otra parte a tan sólo 400 km. de distancia, en Jujuy Argentina, sólo una importante fabrica de baterías para autos, consume 300 toneladas por mes de óxido de plomo, que lo importa desde China, en un periplo de más de 20 mil kilómetros seguramente. Ni hablar de varias plantas importantes en Córdoba, Rosario y Buenos Aires, que también se nutren del plomo de China. Argentina produce 500 mil automotores nuevos por año con baterías hechas con plomo que llega de Oriente.

Este es un caso nada más, repetido en la historia minera de Bolivia. Ahora, ¿cómo cambiar esto? En los últimos años se enseñó a los países en vías de desarrollo que lo único que importan son las grandes inversiones, aquellas donde el flujo tecnológico tiene un único camino y donde todo debe hacerse en base a un endeudamiento desmedido y esclavizante. Sin embargo, modelos como el italiano, una potencia económica, tiene aproximadamente el 80% de su PBI generado por empresas de menos de 30 empleados, aún Estados Unidos tiene un alto porcentaje de su PBI generado por empresas pequeñas.

Bolivia, está de más decirlo, tiene recursos importantes, pero estos no son renovables, el plomo, plata, gas, petróleo, o zinc, no crecerán de los árboles como frutos. Se van a terminar, más temprano que tarde, esto es una cruda realidad, pero realidad al fin. Bolivia tiene la oportunidad de generar un modelo de desarrollo, racional, eficiente y sostenible, varias plantas de lingotes u óxido plomo cerca de los distritos productores, de baja inversión, inclusive con maquinarias construidas en Bolivia, darían previsión a la minería, multiplicarían valor, serían sostenibles aún con las bajas de precios.

Diversas plantas de cobre y de zinc, en sulfatos o en cátodos, ubicadas estratégicamente y así, plantas de tungsteno, ácido bórico, cloruro de potasio y de litio y otros tantos casos, darían valor agregado, además de esperanzas a las generaciones futuras, esperanzas de que Bolivia producirá tecnología y que las pequeñas empresas bolivianas, de increíble empeño y espíritu de trabajo, podrán multiplicar aun más el valor de esas materias primas.

Entonces sí, se podrá decir, ¡bienvenidos señores compradores de “todo”!, les vendemos “todo”, porque acá también quedará “algo”.

Mauricio A. Heit

Consultor de Proyectos Minero Metalúrgicos

Presidente de Procesos Metalúrgicos SA
Presidente de Procesos Agropecuarios SA