jueves, 22 de diciembre de 2011

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA: LA OPORTUNIDAD DEL WOLFRAM

El wólfram es un metal pesado cuyo descubrimiento se adjudica a los hermanos españoles Fausto y Juan José de Elhuyar en 1783, inclusive la etimología de su nombre sueco, de origen germánico significa “tung” pesada, y “sten”, piedra o roca, dando cuenta de su elevado peso específico. Las rocas de wolframita ya eran conocidas en Alemania de ahí que aun se lo denomina con los dos nombres en forma indistinta, tungsteno o wolframio.

La minería del tungsteno en Bolivia tiene una interesante historia que comenzó a principios del siglo veinte, aunque los primeros registros de explotación de minerales de wólfram, en esas primeras épocas casi siempre asociados al estaño, hablan de Don Honorato Blacutt, quien en 1872 comienza explotaciones en la zona de Llallagua. De ahí a fines de la segunda guerra mundial el wólfram fue trabajado por muchas empresas al mando de emprendedores como los franceses hermanos Bebin que explotaron minas en Potosí desde 1904, el geólogo irlandés Juan Minchin quien desarrollo el distrito Animas; Don José Bueno quien en 1878 descubrió los yacimientos de Viloco, y los escoceses Penny y Duncan, mineros y comercializadores radicados también en 1890 en Oruro, quienes trabajaron minas en Morococala y Santa Fe en la provincia Dalence.

Don José Enrique Soria, es considerado uno de los grandes pioneros de la minería de Bolivia, trabajó desde 1913 en Chicote Grande y Chicote Chico, en la provincia Inquisivi del departamento La Paz, considerados entre los distritos más ricos del mundo. También Don Manuel Mier y León, don José Murillo Gómez, ambos en la provincia Dalence en Oruro, Don Federico Thiel en Esmoraca, Potosí, y otros como el francés Pedro Artigue, Don Sergio Oporto, y Don Pastor Sainz, fueron otros pioneros del wólfram y el estaño en Bolivia.
Actualmente los distritos Bolsa Negra, Kami, Tasna y otros, bajo control de cooperativas que dan trabajo a casi 5000 mineros, producen unas 1200 toneladas anuales de concentrados que son exportados sin valor agregado alguno a través de comercializadores hacia estados Unidos y China.

El año 2010 es especialmente importante en la historia económica del tungsteno o wólfram. Desde inicio del año hasta Noviembre el precio internacional se ha incrementado en un 54%, y todo indica que el crecimiento va a ser sostenido. Ni aun en la escalada de precios de los metales del año 2007 previo al crack financiero internacional, el tungsteno había tenido tamaña evolución, y esto es algo a tener en cuenta.

Los motivos de esta escalada de precios del año 2010 son muy distintos y tienen que ver muchísimo con la situación del mercado de China, quien consume el 37% de la producción mundial de tungsteno, tal como sucede con el molibdeno y las “tierras raras”, como el niobio, tantalio, y otros metales de aplicación moderna.

Las autoridades chinas están en proceso de declarar como estratégicos diez metales entre ellos el tungsteno, esto pondrá al aparato de control oficial del estado sobre la explotación y la exportación de estos metales y será el propio gobierno quien realice un acopio en stocks de seguridad, en forma similar a la políticas que mantienen los Estados Unidos.

La restricción que se prevé es importante, para este año se pone un límite de 15,700 toneladas de tungsteno exportables desde China, contra los 16,000 toneladas del año pasado. Esto puede parecer una cantidad pequeña en términos de volumen sin embargo el rumbo firme de estas políticas ha empujado los precios en forma muy importante.

Todo hace prever que se seguirá el camino de las restricciones aplicadas a las tierras raras, las que alcanzan para este año el 72% de lo exportado en 2009, es decir que por cada mil kilos de estos metales, exportados desde China en 2009, solo se podrán exportar 280 kilogramos en 2011. Esto tiene dos factores previsibles, uno, que la suba de precios que se ve en los mercados es real y no meramente especulativa por parte de los traders, y otro, que la misma será sostenida, ya que las medidas chinas no son temporales, y más aun, serán progresivamente incrementadas.

El efecto combinado entre la reducción de exportaciones y el control estatal tendiente a la construcción de un stock estratégico de esos diez metales incluido el tungsteno, da a los productores alrededor del mundo una oportunidad única de abastecer mercados, habitualmente controlados por el gigante de Asia, ahora potencialmente desatendidos, y además, a excelentes precios. Los productos industrializados intermedios del wólfram o tungsteno son básicamente el ferro tungsteno para aplicación en la industria siderúrgica, el carburo, el oxido y el metálico. De todos ellos es el ferro tungsteno el que menor inversión y tecnología requiere, y puede marcar el camino de Bolivia hacia la industrialización de este preciado metal.

La Federación Nacional de Cooperativas Mineras, FENCOMIN cuenta ya con una planta terminada para comenzar a tratar 1200 toneladas de concentrados anuales y poder exportar hasta 800.000 kilogramos de ferro tungsteno anuales, esto significa poder procesar la totalidad de la producción actual de las cooperativas asociadas a dicha organización. Los precios del ferro tungsteno han evolucionado en los últimos diez meses desde 25 hasta los actuales 42 dólares por kilogramo.

La misma planta puede además producir ferromanganeso medio carbono, el cual tiene enorme requerimiento a nivel internacional y además actualmente cotiza a más de dos mil quinientos dólares la tonelada. Las ferroaleaciones son los medios utilizados para aportar metales que modifican y mejoran las propiedades de los aceros. Como ejemplo el ferrocromo y el ferroníquel se agregan para lograr aceros inoxidables, el ferro vanadio, el ferro molibdeno y el ferro tungsteno se agregan para lograr mayor resistencia y tenacidad. Otras ferroaleaciones ayudan a lograr aceros aptos para laminación, forjado, templado, cementación y tantas otras propiedades de la industria madre del desarrollo moderno, como es la siderurgia.

Esto representa una oportunidad muy importante para la minería de Bolivia, el camino de la industrialización es más posible que nunca, el escenario internacional es inmejorable en términos de mercados, sin embargo, es imprescindible lograr la cohesión de intereses de los actores involucrados, la exportación de tungsteno con valor agregado ofrecerá la posibilidad de obtener ingresos mucho mayores por unidad metálica extraída, siendo este el camino a la reinversión de recursos para ampliar reservas y tecnificar la minería de este importante recurso, en pos de mayor producción, con seguridad y respeto por el medio ambiente.

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA: LA LIMITANTE DEL AZUFRE

Comenzaremos diciendo que: el ácido sulfúrico es básicamente un ácido mineral producido a partir de
procesar azufre, convertirlo en gases, para luego hidratar esos gases con agua. Diremos también que
es el producto químico de mayor producción a nivel mundial, con alrededor de 170 millones de
toneladas anuales y que las implicaciones del ácido sulfúrico en la vida de las sociedades son muy
importantes, al punto que un indicador de desarrollo de los países es su consumo de ácido sulfúrico.

Uno de los grandes consumos es la producción de ácido fosfórico (Bolivia cuenta con fósforo
inexplotado), a partir del cual se producen fertilizantes para nuestros agro alimentos, frutos y verduras
que consumimos a diariamente, así como también jabones y detergentes, y otros cientos de productos
como las sales y los químicos que hacen nuestra vida diaria más fácil. Existen otros de aplicación tan
importante como el sulfato de aluminio utilizado en la potabilización del agua que consumimos a diario
en nuestras ciudades y el sulfato de cobre que controla plagas en cultivos en todo el mundo, en fin son
innumerables sus aplicaciones.


Esta corta reseña, pretende aportar algunos datos a fin de desmitificar al ácido sulfúrico como símbolo
de narcotráfico. Sin ánimo de hacer apología de ese terrible flagelo, debemos considerar que el
consumo de ácido sulfúrico en esa actividad es ínfimo y reemplazable y que sin embargo la
industrialización de Bolivia se encuentra limitada y postergada en muchas áreas, la falta de ácido
sulfúrico desalienta las inversiones y desarrollo que tanto necesita Bolivia.

Bolivia no produce ningún reactivo o químico de base sulfuros, todo se importa con un drenaje
económico enorme. En el año 2008 las importaciones de sulfato de cobre, sulfato de magnesio, sulfato
de aluminio, sulfato de hierro, sulfato de plomo, sulfato de cromo, sulfato de zinc, sumaron cerca de
USD 43,900,000. En el mismo periodo las importaciones de otros productos como fosfatos de calcio,
fosfatos de sodio y otros sulfatos, alcanzaron los USD 19,900,000.-

Es decir, Bolivia importó en el 2008 unos 65 millones de dólares químicos producidos con ácido
sulfúrico y que se podrían producir dentro del país, con solamente contar con producción nacional de
este ácido en cantidad y costos adecuados.

Bolivia país rico en cobre, fósforo, zinc, hierro, aluminio, plomo, con cantidades como para producir
prácticamente todos estos productos industriales, pero además Bolivia cuenta con enormes reservas
de azufre natural, explotable a bajo costo.

Esto tiene un enorme valor estratégico, la fuente de materia prima está asegurada por mucho tiempo,
aún con perspectivas de exportación, Bolivia tiene reservas tan enormes, que el consumo en la
producción de ácido no afectaría a las mismas, estudios de “GEOBOL” hablan de hasta 50 millones de
toneladas en 12 distritos, desde San Pablo de Napa hasta Cerro Michina y sobre todo el distrito
Susana, todos en la Cordillera Occidental

La producción de azufre natural, independiza el desarrollo de la industria de Bolivia de los vaivenes de
los precios del azufre catalítico, la mayor fuente de provisión de materia prima para la industria mundial
de ácido sulfúrico. La industria podría desarrollarse con previsibilidad ya que la fuente de materia prima
tiene una base de costo productivo independiente de los mercados internacionales y de la
especulación del petróleo.

La producción de cobre en prácticamente todas sus formas, se hace tratando los minerales con ácido
sulfúrico y este tema merece un análisis especial. El cobre se ha convertido en uno de los commodities
metálicos más importantes del mundo y su valorización no cesa de la mano de la industria eléctrica y
electrónica.

Bolivia cuenta con varias decenas de yacimientos identificados con potencial económico, sin embargo
el desarrollo no llega. Los países vecinos, Chile y Perú, actualmente primero y segundo productores
mundiales de cobre respectivamente, no cesan de habilitar yacimientos y plantas de cobre, mientras
tanto la escasez, los costos, los trámites y controles del ácido sulfúrico mantienen postrada la
producción boliviana de este, hoy valioso metal.

La producción mundial de cobre actualmente es de 15,6 millones de toneladas y la demanda no cede,
sosteniendo los precios internacionales. Si bien los recursos de Bolivia no son del volumen de los
vecinos citados, hay prospectos e inversores listos para poner en producción proyectos por 20 mil
toneladas anuales de cobre refinado, generando exportaciones al país por 140 millones de dólares
sólo en esta primera etapa.

La valoración del zinc es otra deuda pendiente en tecnología minera, esta podría generar importantes
recursos, la recuperación del zinc por vía hidrometalurgia, además del valioso Indio contenido en
muchos concentrados de Bolivia que se van para ser procesados en el exterior, son un anhelo que
requiere en gran medida del ácido sulfúrico para su concreción.

Finalmente y no menos trascendental, es el uso del ácido sulfúrico en la producción de fertilizantes.
Los superfosfatos simple, triple, el fosfato mono amónico, el fosfato di amónico, el sulfato de amonio, el
sulfato de manganeso, el sulfato de zinc y otros nutrientes y micronutrientes requieren del ácido
sulfúrico para su producción.

Algunos hechos son irrefutables como consecuentes: Bolivia tiene los más bajos rendimientos
agrícolas de América, la menor aplicación de fertilizantes por hectárea de América, Bolivia no alcanza
la meta de Soberanía y Seguridad Alimentaria, tiene los fertilizantes más caros de América, totalmente
importados pues no produce ninguno de ellos, y todos estos hechos tienen consecuencias graves en el
desarrollo del país.

Como se ve, hay varios aspectos involucrados, el ácido sulfúrico puede generar industrias de
sustitución de importaciones por decenas de millones de dólares y puede a la vez generar desarrollo
en la producción de alimentos e industrias de alto valor agregado de exportación.
El ácido sulfúrico debe ser en Bolivia, como en los otros países del mundo, sinónimo de desarrollo y
crecimiento, no de narcotráfico y corrupción.

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA:EL WOLFRAM Y LA OPORTUNIDAD PERDIDA

Hemos analizado en esta columna, siempre con entusiasmo, las alternativas de desarrollo minero y metalúrgico de Bolivia. Nuestra visión siempre ha sido positiva y con amplia expectativa y optimismo.

Sin embargo hoy, una sumatoria de factores hace que nuestra visión sea un tanto más pesimista, viendo que Bolivia pierde la oportunidad de la que hablamos tiempo atrás, respecto a la industrialización del wólfram o tungsteno.


EL MERCADO INTERNACIONAL

En términos de mercado internacional, la oportunidad del wólfram (titulo de nuestra anterior columna) es hoy más fuerte que nunca. Al momento de comenzar nuestro seguimiento y estudio de este metal en Bolivia, solo dos años atrás, su costo en los mercados internacionales se ubicaba en el orden de US$ 110 por MTU, para el caso del mineral y US$ 170 para el APT (paratungstato de amonio) por sus siglas en ingles, que es el mayor indicador mundial de precio de este metal.

La evolución en los dos últimos años ha sido impresionante, el APT pasó a alcanzar un precio de US$ 261 por MTU en octubre de 2010, y actualmente su precio es de US$ 485 por MTU, rompiendo con todos los pronósticos y previsiones.

El mineral es siempre una base de este indicador, y los compradores internacionales reportan compras por concentrados de wólfram del 70% de WO3 (trióxido tungstico), es decir tal cual como se producen en Bolivia, por US$ 320 por MTU. Es fácil ver que estos precios significan en bolivianos, unos Bs. 225 por kilogramo, una cifra varias veces superior a los Bs 70 o 75 que cobran los productores de manos de los comercializadores, que manejan a su antojo el mercado interno en Bolivia, esos precios aun previos al descuento de impurezas, humedad y diversos discutibles factores.

El Ministerio de Minería y Metalurgia del estado Plurinacional de Bolivia, publica desde  tiempo atrás, un precio oficial de US$ 142,24 por MTU. Lamentablemente esto da margen de maniobra a los intereses que operan dentro de Bolivia, que compran a precios viles y venden en el exterior esos concentrados sin ningún valor agregado industrial, a precios superiores a los US$ 300 por MTU, dejando una vez más, postergados a los abnegados mineros en sus parajes.

ALGUNOS MOTIVOS DE LA ESCALADA DE PRECIOS

China sufre restricciones en su producción, minas derrumbadas por sobre explotación, baja de reservas, etc., y debió por ende restringir la exportación de wólfram a fin de dar sustento a su mercado interno, ávido de este importante metal. Ya habíamos advertido de la imposición de cargas fiscales a la exportación del metal a fin de regular el mercado, esto no solo se sostiene en la segunda economía del planeta, sino que se afianza al haberse incorporado otros metales a este esquema de operación.

China produce alrededor del 50% del tungsteno del planeta, e industrializa casi el 80%. Otros países como Canadá, USA, Vietnam y algunos más, no aumentan sustancialmente  la producción, inclusive se notan bajas en la misma.

Mientras tanto el consumo aumenta sin freno, de la mano de las nuevas tecnologías de aplicación tales como los teléfonos celulares, las pantallas de TV modernas, la aeronavegación y hasta la ciencia médica en equipamientos.

Hay también un factor colateral, que es el imparable ascenso del precio del oro a nivel mundial, convertido en casi único recurso de ahorro de un mundo consternado, que no acaba de entender una crisis financiera,  y ya se ve en las fauces de otra, y por ende encuentra refugio en el noble metal. Esto hace que el 85% de las inversiones en exploración del mundo minero se estén destinando al oro, dejando a otros metales sin recursos exploratorios a fin de ampliar reservas y producción, fuentes estas de regulación de los precios.

INDUSTRIALIZAR EN BOLIVIA

En febrero de 2010 el presidente Evo Morales Ayma recibió de manos del Señor Zenón Calla Vega, Gerente de la Comercializadora de Minerales COMERMIN, entidad de la FENCOMIN, Federación Nacional de Cooperativas Mineras, presidida en ese entonces por el Senador por Oruro, Hon. Andrés Villca Daza, la propuesta de un proyecto de industrialización de minerales de wólfram.

La carpeta contenía un proyecto por US$ 540,000 para construir una planta de procesamiento de minerales de wólfram, para su acondicionamiento para mercados de exportación a través del tratamiento del azufre y tras impurezas, y producción de ferrotungsteno, una ferroaleación ampliamente utilizada en la industria siderúrgica mundial, cuyo precio actual es de US$ 55 por kilogramo.

El proyecto recibió inmediata adhesión de parte del Presidente del Estado Plurinacional y comprometió el financiamiento para la concreción del mismo en beneficio de cooperativas mineras tales como BOLSA NEGRA, KAMI, TASNA, CHOROLQUE y otras, sumando miles de familias que viven de este recurso.

El objetivo era muy claro, un negocio de índole privado manejado por comercializadoras que compran a precios y condiciones poco ventajosas para los productores, y exportan ese importante recurso sin ningún valor agregado para Bolivia; prometía convertirse en un foco de desarrollo industrial para Bolivia, multiplicando trabajo y bienestar, como así también ingresos para todos los trabajadores.

El valor de la inversión es ínfimo comparado al potencial del mercado internacional que se alcanza agregando valor, el solo convertir a ferrotungsteno la mitad de la producción de Bolivia significan hoy US$ 25 MILLONES, más la otra mitad como concentrado de calidad internacional, habrían significado otros US$ 15 MILLONES, ingresando a Bolivia durante el 2011.

El proyecto se encamino inmediatamente y una empresa Argentina con profesionales italianos proveyó la ingeniería, financio con recursos propios y construyo la planta pequeña, pero suficiente para procesar las 1000 toneladas anuales de producción boliviana, con integración nacional reduciendo el costo de la inversión a US$ 370,000.- y se termino a mediados de agosto de 2010.

A partir de ese momento comenzó la presión de grupos de poder privado minero. El ver que un negocio de varios millones de dólares anuales, pasaba a escabullirse de sus manos para pasar a un sistema de autogestión de una organización de amplia índole social y productiva; marco inicio de una campaña feroz para causar dudas, celos  y fracturas en el consenso general sobre el proyecto, a pesar de que el mismo había sido aprobado y recomendado por el Ministerio de Minería y Metalurgia.

La generación de intereses particulares en los diferentes actores, lleva ya un año de boicot a la operación de la nueva planta, y sigue preservando intereses mezquinos en contra del desarrollo nacional.

Lamentablemente esto hizo que cumpliéndose esta semana un año de la fecha de finalización de la instalación de la planta, la misma se encuentre abandonada, y lo que es aún peor, sitiada por los enemigos del desarrollo nacional, los que además promovieron que la misma se tome por miembros de una comunidad campesina de Viacha, para ser utilizada con otros fines y así asegurar el fracaso del emprendimiento.

La desinformación de las bases de las organizaciones mineras cooperativas, hace que nadie sepa lo sucedido con este proyecto y que nadie, ni aun los nuevos dirigentes ni autoridades que fueron notificadas, tengan interés en la puesta en marcha del proyecto.

Las instalaciones abandonadas se oxidan, mientras que los precios internacionales alcanzan precios record históricos, el wólfram es, una vez más, un negocio para muy pocos y penuria y sacrificio para muchos en Bolivia, lamentablemente una historia que se repite.

viernes, 23 de septiembre de 2011

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA: EL NEXO MINERO AGROPECUARIO

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA: EL NEXO MINERO - AGROPECUARIO

La minería como industria madre de industrias, es identificada habitualmente por su aporte a la industria de metales y en los últimos tiempos a la industria eléctrica y electrónica. Sin embargo hay una aplicación muy importante que tiene que ver nada más y nada menos con la producción de alimentos, tanto en la cantidad como en la calidad de los mismos y es la denominada “minería para la producción de fertilizantes”.

Los minerales, son parte de todo lo que nos nutre y alimenta, el hierro, calcio, magnesio, zinc y otros están en las carnes, frutas y verduras y todos ellos vienen de la tierra a través de un proceso de “extracción minera” microscópica y natural, mediante complejos procesos biológicos y en un equilibrio tan fantástico y asombroso, como el misterio de la vida misma.

Hoy la sobre-población del planeta lleva a la sobre-explotación de las tierras y ese delicado equilibrio tiende a romperse día a día. Es así que la tecnología estudió los diferentes procesos a fin de buscar restablecer ese equilibrio, por los resultados económicos tan buscados, como por el bien de las generaciones futuras y ese equilibrio sólo se logrará regresando a las fuentes, las que nos dan los minerales y por ende a la minería que nos provee de los mismos.

En la agricultura moderna, la fertilización tiene una evolución tecnológica muy importante, es así que lo que hoy en día se maneja es una interacción entre todos los recursos basados en el aporte de elementos imprescindibles: macro nutrientes, micronutrientes y bio-fertilizantes, inclusive disminuyendo gradualmente la aplicación de químicos.

La investigación tecnológica, ha demostrado fehacientemente que la fertilización tradicional de alta carga de nitrógeno no es suficiente de ninguna manera y que los fertilizantes químicos de rápida disolución generan en muchos casos, efectos adversos sobre el medio ambiente, tales como la eutrofización, que sufren muchos países desarrollados.

Los elementos esenciales para el crecimiento y desarrollo de los cultivos agrícolas y para todos los seres vivos en general son clasificados como macro nutrientes y micronutrientes.

Los macro nutrientes son los consumidos en mayor cantidad por los cultivos, hablamos así del fósforo, potasio, nitrógeno, calcio, azufre y magnesio.

Los micronutrientes son tan importantes cualitativamente en la nutrición vegetal como los macro nutrientes, pero su consumo es menor en términos cuantitativos, estos son manganeso, zinc, boro, cobre, molibdeno, níquel y cobalto.

¿Cuál es la situación de Bolivia en este contexto de orden mundial? Por una parte Bolivia está a la zaga de la producción agropecuaria y paradójicamente, Bolivia cuenta con todos los recursos para abastecer nutrientes agropecuarios a su producción e inclusive para abastecer a otros países.

Bolivia debería estar aportando a sus 2,2 millones de hectáreas bajo cultivo, algo más de 330 mil toneladas anuales de fertilizantes, esto solamente para mantener el equilibrio de los mismos, esto es únicamente para reponer lo que los cultivos extraen, sin embargo se aplican únicamente alrededor de 40 mil toneladas.

En el año 2008, Bolivia importó 27 mil toneladas de fertilizantes, y se estima que otras 12 mil
ingresaron de contrabando, estas casi 40 mil toneladas significaron la salida del país de unos 30 millones de dólares y esto sólo cubre algo del 10% de lo que se le está quitando a los suelos, es decir el desbalance relativo al desarrollo sustentable agrícola de Bolivia es de casi el 90%.

En el mismo año, Bolivia importó fertilizantes conteniendo 1500 toneladas de cloruro de potasio, cuando en el Salar de Uyuni y otros, se cuentan con reservas para abastecer estos requerimientos por decenas de años.

En el mismo año se importaron fertilizantes conteniendo fósforo en una cantidad del orden de las 6000 toneladas de P2O5. Mientras tanto alrededor de 5 millones de toneladas probables de fosfatos, diseminados en 11 manifestaciones reconocidas, esperan que políticas estratégicas de desarrollo les den la posibilidad de abastecer el mercado boliviano y de desarrollar la agricultura boliviana, en definitiva, alimentar al pueblo boliviano.

Fósforo, calcio, potasio azufre, manganeso, zinc, boro, molibdeno, cobre y níquel, están todos diseminados en la rica geografía de Bolivia y en cantidades más que suficientes para desarrollar la agricultura, tanto de su país e inclusive como para exportar a países vecinos.

Definitivamente ningún país de América Latina cuenta en su territorio y a sólo algunas decenas de kilómetros de distancia, con el espectro total de nutrientes y micronutrientes requeridos para la fertilización moderna y por ende para la producción de alimentos.

Vale la pena recordar que no existe en Bolivia, actualmente explotación industrial de fosfatos,
magnesio, manganeso, níquel, molibdeno o potasio, es decir, todos estos recursos se encuentran en estado vírgen, a esto podemos sumar que cantidades importantes de zinc y boro salen de Bolivia anualmente sin ningún valor agregado.

La industria minera, está en este caso más que nunca al servicio de la humanidad, mejorando la productividad y calidad de los alimentos, que primigeniamente, vienen del mayor recurso natural de todos, el suelo.

No debemos olvidar que Bolivia fue, es y será un país minero, pero los tiempos modernos requieren una minería de espectro y visión amplia, que debe aprovechar de todos sus recursos, que de valor agregado a favor de su gente, a cientos de miles de personas que viven de la minería y Bolivia cuenta con recursos para que muchas generaciones más vivan de la Minería.

Justamente en el área de la fertilización, es donde hay un gran potencial minero virgen y donde más cerca está la minería del medio ambiente y de la calidad de vida de la gente, a través de la alimentación.

Mauricio A. Heit
Consultor de Proyectos Minero Metalúrgicos
Presidente de Procesos Metalúrgicos SA
Presidente de Procesos Agropecuarios SA

miércoles, 21 de septiembre de 2011

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA PARTE 1

MINERIA Y DESARROLLO EN BOLIVIA:

INVERSIONES EXTERNAS y DESARROLLO INTERNO

En los últimos tiempos se difunden en Bolivia noticias esperanzadoras sobre la inversión extranjera en el sector minero. Se reciben continuas visitas y algunas ya en tono de visitas permanentes, principalmente desde países de Oriente y China en forma superlativa.

Es común leer y escuchar información sobre visitantes que proponen “comprar todo”, todo es poco, todo volumen es pequeño, enormes contratos, en general incumplibles por la falta de financiamiento y la falta de infraestructura y aún en algunos casos por la falta de volumen de recursos, son ofrecidos para comprar toda la madera, todo el hierro, todo el cobre, todo el zinc, toda la soya, etc.

Sin ánimo de desalentar sobre las perspectivas de estos consorcios, en muchos casos estatales, cabe realizar algunas reflexiones sobre los aspectos económicos, de desarrollo y por qué no, desde el punto de vista humano y social, aspecto en el que quiero aclarar que a lo sumo puedo definirme como aficionado.

¿Qué gana realmente Bolivia desde el punto de vista del desarrollo con este esquema de vender “todo lo que se produzca”?. Permítaseme decir que esto tiene un valor muy relativo en relación a la multiplicación de bienestar a todos los bolivianos. Vender maderas en bruto, soya en granos y minerales en bruto o en el mejor de los casos como concentrados, definitivamente no genera bienestar en forma masiva, aunque seguramente alguien dirá, “mejor eso que nada”.

Claro, puede ser mejor vender recursos no renovables a precios insignificantes para el desarrollo del país?, cuando no hay más alternativas sí, pero muchos creemos que si las hay.
Es complicado matemáticamente calcular cómo ese estaño, cobre o zinc, inclusive plata, que salen de Bolivia con un mínimo valor agregado, regresan de China, Japón o Corea, con su valor multiplicado decenas de veces, convertidos en una variedad de aparatos electrónicos de dudosa necesidad tales como mp3, 4, 5, mp “algo” y reproductores de los más diversos tipos de discos, variedad de teléfonos celulares que son a la vez TV (en blanco y negro y en una mínima e inútil pantalla) y muchos etcéteras más.

Estas empresas vienen sólo a comprar materias primas y eso debe ser tomado en cuenta, sin ánimo de sentenciar, digo que en general no vienen a hacer inversiones para producción local. Además vienen como parte de políticas muy firmes a vender productos de sus países. De las docenas de grupos que están buscando diversos minerales y materias primas en Bolivia no hay quienes vengan a instalar una planta de producción de televisores, celulares, ni mucho menos; si, Bolivia es un mercado chico y no se pueden hacer muchas cosas, la historia de la macroeconomía lo dice y es “palabra santa”, nada que hacer al respecto, se dirá.

Una o dos plantitas de refinación de zinc y de plata, que recuperarán el indio que se va gratis de Bolivia por toneladas cada año desde siempre (el precio del indio al día de hoy es de 640 dólares por kilogramo en el mercado internacional), comenzarían a aliviar la situación de la minería boliviana, la cual, más allá de cualquier proyecto, sigue siendo mayoritariamente minería de supervivencia, en la cual miles y miles de mineros luchan en los socavones, sólo por lograr el sustento diario de sus familias.

Es un hecho simplemente probado, que esos mineros no solamente pagan con su trabajo el transporte de los minerales hasta las plantas concentradoras, además de las ganancias de las comercializadores, sino también los transportes hasta Oriente o Europa, para no poner más nombres a países que puedan sentirse ofendidos. La minería artesanal debe poner los recursos en la casa de estos visitantes, “compradores de todo”, si quiere hacer “negocios”.

Permítaseme la insistencia…..para que luego estos recursos regresen no sólo a Bolivia, sino a toda Latinoamérica como productos intermedios en algunos casos, y mayormente como “cachivaches” tecnológicos, que corremos a comprar deslumbrados tan pronto llegan a nuestros mercados informales.

Me interesa dar un ejemplo de la ilógica del subdesarrollo: En el sur de Bolivia hay interesantes reservas de plomo en los distritos mineros de Salo, Esmoraca, Tupiza y otros, los cuales no son explotados por el bajo nivel de plata, ya que dados los fletes y la falta de plantas hacen inviable explotar los mismos para llevar a comercializar a Oruro (600 km. aprox.). Por otra parte a tan sólo 400 km. de distancia, en Jujuy Argentina, sólo una importante fabrica de baterías para autos, consume 300 toneladas por mes de óxido de plomo, que lo importa desde China, en un periplo de más de 20 mil kilómetros seguramente. Ni hablar de varias plantas importantes en Córdoba, Rosario y Buenos Aires, que también se nutren del plomo de China. Argentina produce 500 mil automotores nuevos por año con baterías hechas con plomo que llega de Oriente.

Este es un caso nada más, repetido en la historia minera de Bolivia. Ahora, ¿cómo cambiar esto? En los últimos años se enseñó a los países en vías de desarrollo que lo único que importan son las grandes inversiones, aquellas donde el flujo tecnológico tiene un único camino y donde todo debe hacerse en base a un endeudamiento desmedido y esclavizante. Sin embargo, modelos como el italiano, una potencia económica, tiene aproximadamente el 80% de su PBI generado por empresas de menos de 30 empleados, aún Estados Unidos tiene un alto porcentaje de su PBI generado por empresas pequeñas.

Bolivia, está de más decirlo, tiene recursos importantes, pero estos no son renovables, el plomo, plata, gas, petróleo, o zinc, no crecerán de los árboles como frutos. Se van a terminar, más temprano que tarde, esto es una cruda realidad, pero realidad al fin. Bolivia tiene la oportunidad de generar un modelo de desarrollo, racional, eficiente y sostenible, varias plantas de lingotes u óxido plomo cerca de los distritos productores, de baja inversión, inclusive con maquinarias construidas en Bolivia, darían previsión a la minería, multiplicarían valor, serían sostenibles aún con las bajas de precios.

Diversas plantas de cobre y de zinc, en sulfatos o en cátodos, ubicadas estratégicamente y así, plantas de tungsteno, ácido bórico, cloruro de potasio y de litio y otros tantos casos, darían valor agregado, además de esperanzas a las generaciones futuras, esperanzas de que Bolivia producirá tecnología y que las pequeñas empresas bolivianas, de increíble empeño y espíritu de trabajo, podrán multiplicar aun más el valor de esas materias primas.

Entonces sí, se podrá decir, ¡bienvenidos señores compradores de “todo”!, les vendemos “todo”, porque acá también quedará “algo”.

Mauricio A. Heit

Consultor de Proyectos Minero Metalúrgicos

Presidente de Procesos Metalúrgicos SA
Presidente de Procesos Agropecuarios SA